Durante los últimos años hemos explicado la evolución de la ortodoncia como si se tratara de una sustitución inevitable: los alineadores transparentes como el futuro y los brackets como un legado del pasado en extinción, lo digital frente a lo convencional… quizá lo hemos simplificado en exceso.
España, conviene recordarlo, es el segundo mercado europeo de alineadores en volumen absoluto y el primero por penetración relativa, es decir, somos el país de Europa donde más gente se trata con alineadores proporcionalmente a su población. Pero precisamente por esa expansión, el mercado ha entrado en una fase más madura. Y en los mercados maduros, la pregunta ya no es qué dispositivo gana, sino qué combinación de herramientas permite resolver mejor cada caso.
Según el informe Key-Stone Flash Trend Orthodontics España, junto a un crecimiento positivo de los alineadores, los brackets han retrocedido en los últimos años, tanto en unidades vendidas como en facturación. La ortodoncia lingual es hoy prácticamente residual, y los brackets estéticos parecen seguir una trayectoria similar. Sin embargo, los datos más recientes introducen un matiz interesante: tras varios años de caída, los brackets metálicos parecen mostrar signos de estabilización e incluso una ligera recuperación en ventas.
Tres fuerzas convergentes ayudan a explicar este punto de inflexión.
La primera es económica. La ortodoncia se desarrolla hoy en una sociedad más sensible al precio, marcada por el incremento del coste de la vida, el aumento de los precios de las principales compañías de alineadores y una competencia creciente entre clínicas. Según datos del Consejo General de Dentistas, actualmente hay casi 45.000 dentistas, con una tasa de 100 por cada 100.000 habitantes (frente a 85 en 2021). Los datos del observatorio OmniSalus Key-Stone son elocuentes: el presupuesto que un adulto considera hoy aceptable para un tratamiento ortodóncico se sitúa en torno a los 2.000 euros, menos de la mitad de los precios históricamente asociados a tratamientos con alineadores.
