La revista de la Sociedad Española
de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial.
Vol 64 | Nº11 de enero de 2026

Influencia de las suturas cigomaticomaxilares inducidos por el tratamiento de avance maxilar con máscara facial: Un estudio piloto.

Recibido
1 de enero de 2026
Aceptado
1 de enero de 2026
  • 1. Máster en Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial - Universidad de Barcelona.

  • 2. DDS, MS. Profesor asociado. Máster en Ortodoncia. Director del Máster en Ortodoncia. Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, Universidad de Barcelona, Barcelona, España.

  • 3. DDS, MS, PhD. Profesora asociada. Máster en Ortodoncia. Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, Universidad de Barcelona, Barcelona, España.

Correspondencia:

Pau Valle Cañada | Email: ortodoncia@pauvalle.com

Resumen

Introducción: La hipoplasia y/o retrusión maxilar pueden originar una maloclusión esquelética de clase III. La eficacia del protocolo de expansión rápida del maxilar con máscara facial depende, en gran medida, del grado de maduración de las suturas circunmaxilares, especialmente la sutura cigomaticomaxilar. Estudios recientes sugieren que estadios suturales menos maduros se asocian con una mayor protracción maxilar; sin embargo, la evidencia científica es limitada.

Material y métodos: Se realizó un estudio observacional, longitudinal y ambiespectivo en pacientes con retrusión maxilar. Se incluyeron 10 pacientes (9–20 años) tratados con disyuntores dento u óseo-soportados y máscara facial de Petit, con CBCT inicial y telerradiografía final. Las suturas cigomaticomaxilares y la sutura media palatina se evaluaron mediante CBCT utilizando un protocolo estandarizado y clasificación por estadios de maduración.

Resultados: Se incluyeron 10 pacientes (7 hombres, 3 mujeres; edad media 14,4 ± 2,45 años). La mayoría de las suturas cigomaticomaxilares y medias palatinas se encontraron en estadios intermedios de maduración (B y C), con discrepancias solo en dos pacientes. Tras el tratamiento, se observó avance maxilar (disminución del Wits de -3,08 mm, avance del punto A de +0,98 mm). Ningún resultado fue estadísticamente significativo debido al reducido tamaño muestral.

Conclusión: Los resultados cefalométricos mostraron una tendencia del avance maxilar y protrusión del punto A, evidenciando el efecto ortopédico del disyuntor óseosoportado junto a la máscara facial, en pacientes en estadios B y C.

Abstract

Introduction: Maxillary hypoplasia and retrusion can lead to a skeletal Class III malocclusion. The effectiveness of the rapid maxillary expansion protocol combined with facemask therapy largely depends on the degree of maturation of the circummaxillary sutures, particularly the zygomaticomaxillary suture. Recent studies suggest that less mature sutural stages are associated with greater maxillary protraction; however, the scientific evidence remains limited.

Materials and Methods: An observational, longitudinal, ambispective study was conducted in patients with maxillary retrusion. Ten patients (aged 9–20 years) treated with tooth- or bone-supported expanders and a Petit facemask were included. Initial CBCT scans and final lateral cephalometric radiographs were analyzed. The zygomaticomaxillary sutures and the midpalatal suture were assessed using CBCT following a standardized protocol and classified according to maturational stages.

Results: Ten patients were included (7 males, 3 females; mean age 14.4 ± 2.45 years). Most zygomaticomaxillary and midpalatal sutures were classified as being in intermediate stages of maturation (B and C), with discrepancies observed in only two patients. After treatment, maxillary advancement was observed (Wits appraisal decrease of −3.08 mm, point A advancement of +0.98 mm). None of the results reached statistical significance due to the small sample size.

Conclusion: The cephalometric results showed a tendency toward maxillary advancement and protrusion of point A, demonstrating the orthopedic effect of the bone-supported expander combined with facemask therapy in patients at maturational stages B and C.

  • Artículo original
Introducción

El maxilar se articula con numerosos huesos: superiormente con el hueso frontal; posteriormente con los huesos esfenoides, etmoides, palatino y lagrimal; medialmente con los huesos nasal, vómer y concha nasal inferior y lateralmente con el hueso cigomático. Las suturas craneales y faciales son articulaciones de tejido conectivo blando que se encuentran entre los huesos del cráneo. Las suturas existen únicamente en los huesos craneofaciales y tienen formas sumamente complejas. Como articulaciones, las suturas absorben y transmiten tensiones mecánicas tanto durante actividades naturales como la masticación, y también en el caso de fuerzas aplicadas no naturales, como cargas ortopédicas. Las suturas facilitan el crecimiento longitudinal de la mayoría de los huesos en el cráneo, ya que, sin ellas, los huesos del cráneo pueden engrosarse, pero no alargarse.(1)

En ocasiones, el maxilar puede ser hipoplásico y/o encontrarse en una posición más retruída respecto a su base craneal y mandibular, estableciendo una relación de clase III. El tratamiento de la maloclusión de clase III esquelética es todo un reto ortodóntico y ortopédico. Los pacientes con un patrón de crecimiento desfavorable afectados por esta discrepancia esquelética generalmente requieren una intervención temprana y efectiva.(2)

Haas sugirió el uso de la máscara facial (MF) combinado con un aparato de expansión rápida del maxilar (ERM) siempre que hubiera retrusión maxilar y mordida cruzada posterior. Reportó que la ERM puede llegar a producir un ligero movimiento anterior de éste. Además, supuso que se debilitaban las suturas circunmaxilares, facilitando el movimiento que produciría la máscara facial. Algunas de estas suturas son: la sutura frontonasal, frontomaxilar, frontocigomática, internasal, nasomaxilar, cigomaticomaxilar, intermaxilar, temporocigomática, pterigomaxilar y sutura media palatina.(3)

Se ha demostrado que el tratamiento con (ERM/MF) a edades tempranas da mejor resultado a nivel esquelético. Aun así, diferentes edades cronológicas han sido propuestas como el mejor momento para iniciar el protocolo (ERM/MF). Mientras algunos autores recomiendan los 8 años, 9 años, 10 años o antes de la pubertad, otros no identifican diferencias entre estas diversas edades.(8)(9)(10)(11)

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