Introducción
El éxito de la cirugía ortognática no termina en el quirófano, también depende de un adecuado control postoperatorio y del uso de medidas de retención efectivas. Sólo así se logra la estabilidad necesaria para que los pacientes obtengan los beneficios funcionales y estéticos de la intervención, minimizando el riesgo de recidiva 1-4.
Específicamente, la osteotomía de Le Fort I con segmentación maxilar es una técnica quirúrgica utilizada para corregir deformidades transversales del maxilar, en casos que requieren una expansión transversal menor de 5 mm o que requieren un control vertical anterior del segmento de la premaxila en algunos casos de mordida abierta. Intraoperatoriamente el maxilar, tras ser sometido a una osteotomía y fractura de Lefort I, se segmenta en 4 fragmentos óseos, uno medial, dos laterales paramediales y otro anterior con la premaxila, pudiendo reposicionarse estos en una nueva situación y así obtener los resultados oclusales deseados, proporcionando una nueva coordinación de la arcada maxilar con su antagonista inferior (Figura 1) (5)(6).
Sin embargo, en este tipo de procedimientos quirúrgicos con segmentación del maxilar se hace muy necesaria una efectiva retención post-operatoria que permita la consolidación de los segmentos óseos y la estabilización del patrón oclusal 1-4. En este sentido, múltiples autores defienden la osteotomía de le Fort 1 segmentaria como un procedimiento con alto riesgo de recidiva, comprometiendo tanto la funcionalidad como la estética del paciente (5). La expansión maxilar posterior con fijación semirrígida presenta una de las tasas de recidiva más alta a nivel dentario, superando el 100% incluso tras pequeños movimientos quirúrgicos, lo que la convierte en un procedimiento con una retención “altamente inestable” (6)(7). En estos trabajos también se encontró inestabilidad en la expansión a nivel anterior (hasta en un 71% de recidiva a nivel dentario). Desde el punto de vista esquelético, la expansión maxilar posterior presenta tasas de recidiva reportadas entre 13,72%-25,1% de los casos (6)(7). De esta forma, tanto el posicionamiento de los segmentos óseos como el patrón oclusal pueden recidivar y, por tanto, a pesar de los avances en otros métodos de estabilización como las fijaciones óseas internas a través de placas de osteosíntesis, las férulas de estabilización siguen siendo necesarias y de uso extendido en cirugía de Le Fort I segmentaria del maxilar [5-10]. Estas férulas deben ser empleadas en la mayoría de casos y están especialmente indicadas en casos de falta de soporte oclusal, por ausencias o por desgaste de los dientes (1).
