Introducción
Los articuladores se han utilizado durante décadas como herramientas esenciales para simular las relaciones maxilomandibulares en un entorno controlado, permitiendo un análisis detallado de las discrepancias oclusales y las posiciones condilares. Estas herramientas son fundamentales para entender las relaciones entre máxima intercuspidación (MIC) y relación céntrica (RC), las cuales son clave para la estabilidad funcional del sistema estomatognático.(1)
Los primeros articuladores mecánicos se diseñaron para reproducir los movimientos mandibulares básicos. Con el tiempo, su desarrollo incluyó ajustes más precisos basados en el eje de rotación mandibular como el eje de rotación de Bergstrom, utilizado en articuladores como el Panadent, que establece un eje anatómico aproximado 10 mm por delante del meato auditivo externo y 7 mm por debajo del plano de Frankfurt. Este eje permite una representación funcionalmente aceptable de los movimientos mandibulares.(2)
Sin embargo los articuladores mecánicos tienen limitaciones tales como la pericia del operador para su montaje, variabilidad en la reproducción del eje de rotación y la imposibilidad de integrar datos digitales directamente en el flujo de trabajo clínico.(3)
Es por esto que con el avance de la odontología digital, el uso de sistemas digitales como BlueSky Plan permite integrar las posiciones de RC definidas por registros físicos (como las ceras de primer contacto) y replicarlas en diferentes configuraciones de articuladores virtuales, ofreciendo así mayor eficiencia dado que su uso nos permitirá realizar análisis más precisos en la oclusión estática y dinámica de los pacientes, considerando además tres dimensiones páramo el análisis de la oclusión, Además nos permite entregar tratamientos más personalizados y rápidos según la clínica de cada paciente.(4)
Los sistemas digitales también permiten la simulación de RC y MIC en un entorno digital, facilitando la evaluación de discrepancias y reduciendo la variabilidad intraoperatoria.(5)
Y por último la incorporación de articuladores digitales permite una mejor comunicación entre el equipo clínico, laboratorio y paciente y además puede ser incorporado como herramienta de educación e información al paciente, el aumento de la precisión, el ahorro de tiempo y la comodidad para el dentista y paciente, son otros puntos por los cuales incorporar el flujo digital a la práctica diaria.(4)